Odiamos los chatbots que inventan.
Casi todos los dueños de negocio con los que hemos hablado cuentan la misma historia: contrataron un chatbot, les prometieron el cielo, y terminó respondiendo “no tengo esa información”. O peor: se inventó un precio y el cliente vino a reclamarlo al local.
Un bot que inventa te sale más caro que no tener bot.
Por eso Talqi tiene una regla que no negociamos: solo dice lo que puede sostener. Si tu limpieza dental cuesta S/ 120, dice S/ 120, porque lo lee de tu tabla de precios. Si no sabe si atiendes sábados, dice “déjame confirmarte” y te avisa a ti. Esa pregunta te llega al panel, la respondes una vez, y ya la sabe para siempre.
También creemos que debe hacer el trabajo pesado: cerrar ventas de madrugada, avisarle al de guardia cuando entra una urgencia, y pasarle la conversación a una persona con el resumen ya escrito.
El WhatsApp de tu negocio no debería ser tu trabajo. Debería ser tu mejor empleado.
Para eso hicimos Talqi.
